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lunes, 20 de febrero de 2023

Fábula "No discutas con burros"



El burro le dijo al tigre:
- "El pasto es azul".

El tigre respondió:
- "No, el pasto es verde".

La discusión se calentó, y los dos decidieron someterlo a un arbitraje, y para ello concurrieron ante el león, el Rey de la Selva.

Ya antes de llegar al claro del bosque, donde el león estaba sentado en su trono, el burro empezó a gritar:
- "Su Alteza, ¿es cierto que el pasto es azul?".

El león respondió:
- "Cierto, el pasto es azul".

El burro se apresuró y continuó:
- "El tigre no está de acuerdo conmigo y me contradice y molesta, por favor, castígalo".

El rey entonces declaró:
- "El tigre será castigado con 5 años de silencio".

El burro saltó alegremente y siguió su camino, contento y repitiendo:
- “El pasto es azul”...

El tigre aceptó su castigo, pero antes le preguntó al león:
- "
Su Majestad, ¿por qué me ha castigado?, después de todo, el pasto es verde".


El león respondió:
- "De hecho, el pasto es verde".

El tigre preguntó:
- "Entonces, ¿por qué me castigas?".

El león respondió:
- "Eso no tiene nada que ver con la pregunta de si el pasto es azul o verde. El castigo se debe a que no es posible que una criatura valiente e inteligente como tú pierda tiempo discutiendo con un burro, y encima venga a molestarme a mí con esa pregunta".

La peor pérdida de tiempo es discutir con el necio y fanático al que no le importa la verdad o la realidad, sino sólo la victoria de sus creencias e ilusiones. Jamás pierdas tiempo en discusiones que no tienen sentido... Hay personas que por muchas evidencias y pruebas que les presentemos, no están en la capacidad de comprender, y otras están cegadas por el ego, el odio y el resentimiento, y lo único que desean es tener la razón aunque no la tengan.

Cuando la ignorancia grita, la inteligencia calla. Tu paz y tranquilidad no tienen precio.

#serloquequierover #crecimientopersonal #crecimientoprofesional #reinventarse #inteligencia

lunes, 27 de abril de 2020

Los #Conflictos, tipos y consecuencias en los #equipos de trabajos

El conflicto como rasgo de comportamiento característico del ser humano tiene varios enfoques, orígenes y efectos; el conflicto se da cuando una persona o grupo de personas, perciben que están siendo o van a ser afectados de una u otra manera en sus intereses propios.
Sabiendo esto, es preciso que entendamos que dentro de las organizaciones el conflicto es algo habitual y por lo tanto se lo debe considerar una como parte del proceso de desarrollo ya que emerge de las diferentes costumbres y creencias que tienen sus individuos. Lo importante aquí, es el aprendizaje que obtengamos de cada uno de estos eventos.
Cuando pensamos en la palabra “conflicto” a menudo imaginamos, una situación hostil y agresiva, sin embargo, hay quienes de inmediato empiezan a pensar en la solución y las oportunidades de cambio y mejora, lo que indica que cada persona tiene una forma distinta de reaccionar ante una misma situación. Pero, ¿en dónde está la clave? Pues bien, las personas que abordan de manera objetiva un conflicto han pasado por uno antes y, lo más importante, han tenido una curva de aprendizaje positiva de ello.
A pesar de todo esto debemos ser conscientes de que los conflictos siempre van a existir y van a variar de un equipo a otro; por lo tanto, lo importante es diseñar, desarrollar e implementar un método propio basado en elementos propios del comportamiento de tu equipo, que permita su adecuado manejo.
Un modelo interesante que puede apoyar la gestión del conflicto se basa en cuatro elementos clave agrupados en dos pilares fundamentales: la gestión técnica, enfocada en procesos y resultados; y la gestión humana, enfocada en el manejo del poder o liderazgo y el desarrollo individual; los cuatro elementos críticos para un adecuado manejo de conflictos son: Procesos, Resultados, Manejo del poder y Desarrollo individual, ya que en ellos es donde se produce la mayoría de los conflictos en las organizaciones. 
Conflictos de procesos. Una definición poco clara de roles y sus respectivos retos y responsabilidades, detonan un procedimiento con fallas y poco fiable. Este es el comportamiento visible y sus posibles consecuencias en las que muy probablemente habrá conflictos y, conforme a la ley de Murphy, si es posible que suceda, va a suceder. Los problemas más habituales que se originan por este hecho son los llamados “territoriales”, y surgen cuando al momento de tomar decisiones en las que las responsabilidades se traslapan, dejando muy confuso el ámbito de acción de cada colaborador. ¡Evítalo!, asegúrate de que las funciones y las responsabilidades de todos los actores estén escritas de forma clara y acordada por todos ellos antes de que el proyecto se haya iniciado. Recuerda que todo ser humano por naturaleza tiene un espacio que, al ser invadido, genera alerta, y en el caso de los ambientes laborales este espacio se presenta simbólicamente en el ámbito de sus tareas, responsabilidades y retos, ya que amenazan sus resultados.
Por otra parte, están los conflictos de resultados. Cuando asignes responsabilidades, asegúrate de asignarles recursos tales como financieros, el tiempo y los materiales, porque de otro modo tu equipo de trabajo seguramente enfocará sus esfuerzos aisladamente por conseguirlos, desviándose del objetivo organizacional y dando lugar a un conflicto entre departamentos u otros grupos de trabajo. El comportamiento visible que caracteriza este tipo de conflicto, es la rivalidad entre equipos de trabajo o personas por conseguir protagonismo en la empresa, con el fin de obtener recursos. El resultado es muy previsible: pocos avances, dificultad en los procesos, reprocesos y otros que afectan la productividad de los colaboradores, del equipo y de la empresa. 

Tipos de conflictos
Comenzar un proyecto con una visión clara de los recursos disponibles, ayudará a alejar algunos de estos conflictos que suelen ser muy comunes en el ámbito público, por ejemplo. De esta forma hemos revisado los conflictos de carácter técnico que radican en instrumentos como planes estratégicos, sistemas de medición de indicadores, sistemas de gestión de calidad, entre otros. Recuerda: estos dos tipos de conflicto son de tipo técnico. ¡Las cosas técnicas, trátalas técnicamente!
Conflictos de poder. Pese a que se refiere al liderazgo, el enfoque del “poder” está dado por cuanto la clave para manejarlo es la negociación. Este tipo de conflicto es el más habitual, pues se basa en los diferentes puntos de vista entre las personas y por lo tanto pueden ser tantos como personas haya en tu organización. 
A menudo, el conflicto es el resultado en que las partes no son capaces de resolver sus diferencias con los demás, sin hallar puntos de vista similares para resolver el conflicto. No siempre es fácil dejar a un lado los prejuicios personales al entrar en un lugar de trabajo, lo realmente importante aquí, es reconocer todos tenemos prejuicios ante una u otra cosa y tratarlos antes de que surjan conflictos.
Conflictos de procesos. Las organizaciones, durante su proceso de creación, desarrollo y consolidación, pasan inevitablemente por tres etapas que definen su estilo de liderazgo y que son la creación de un ambiente de trabajo caracterizado por los recursos materiales, tecnológicos y de infraestructura, sobre la base de los cuales se desarrolla enseguida a la segunda, el clima laboral, que está dado por las relaciones interpersonales del equipo de trabajo, mismas que al madurar y alinearse o no con los procesos y políticas organizacionales, dan lugar a la tercera, la cultura organizacional.
Si ponemos especial cuidado a los contenidos de estas etapas e identificamos claramente en cuál de ellas estamos, será más objetiva la identificación de conflictos de poder y, en consecuencia, podremos generar planes de acción mejor enfocados y más asertivos.
El cuarto tipo de conflictos es el de desarrollo. No todos tus colaboradores estarán totalmente alineados con la visión, misión o enfoque estratégico de la empresa; es una realidad muy común y natural en los equipos de trabajo. Estas y otras divergencias similares, cuando son identificadas y adecuadamente manejadas, generan la llamada “tensión dinámica”, entendida como un proceso en el que los diferentes puntos de vista entre miembros de un equipo, son precisamente los que generan mayor necesidad de creatividad e innovación en las empresas.
¿Tienes colaboradores que trabajan contigo porque necesitan el trabajo?; esta es una realidad y es legítima, es válida, y podemos manejarla para que sus aportes sean tan buenos como los de cualquier otro. El comportamiento visible más común es el llamado “conflicto de intereses”. 
Los intereses y objetivos personales de cada uno de nosotros, no siempre encajan dentro de la estructura de la organización, por ello, es imprescindible identificar los problemas de conflicto de intereses. No es raro que las metas personales de un individuo estén en contradicción con los objetivos de la organización puede pasar y créeme, va a pasar. Es totalmente legítimo que cada uno de nosotros, desee luchar por sus metas personales, creando así de manera natural, una situación de conflicto que dificulta el éxito del proyecto.
Identificación de tipos de conflicto
La clave para identificar este tipo de conflictos consiste en hacer un mapeo del propósito que persiguen los colaboradores en el largo plazo.
Aplica las siguientes preguntas y respuestas a tus colaboradores: ¿Cuál es tu propósito para los siguientes X años? Si no lo sabe, ayúdalo a encontrarlo; si piensas que no lo puede lograr, te ayúdalo a lograrlo; pero si percibes que no lo quiere hacer, lo vas a extrañar.

El manejo adecuado de un conflicto en el plano personal requiere de mucha objetividad, ya que deberás tomar decisiones en el camino y no querrás equivocarte, no al tratarse de personas.
Estos dos últimos tipos de conflictos que traté son de tipo personal. Entonces, recuerda: ¡Las cosas personales, trátales personalmente!
Como puede verse entonces, los tipos de conflictos están dados en el contexto del comportamiento humano y por lo tanto en la personalidad como fuente y a la vez repositorio de creencias de cada uno.
Siendo así, podríamos decir que, en principio, existen tantos tipos de conflictos como personas o al menos tipos de personalidades existen, sin embargo y a la luz de las neurociencias aplicadas, hemos tomado como referente los cuatro grandes rasgos que son comunes a todos los seres humanos y cuya base fisiológica, se ubica en el cerebro, más exactamente, en la fina capa neuronal que recubre los hemisferios cerebrales.
El hemisferio derecho, a través de las interacciones que se generan entre el cortex y las partes más profundas de su anatomía, administra todos los comportamientos visibles relativos al liderazgo como función superior del poder y del desarrollo individual como función superior del proceso de aprendizaje de cada persona.
Por otro lado, el hemisferio izquierdo, igualmente, a través de las interacciones que se generan entre su cortex y las porciones neuroanatómicas más profundas, estarán administrando los comportamientos visibles relativos a los procesos complejos aplicados a la organización como una función superior de la comprensión de las relaciones interpersonales reguladas y documentadas en normas y estándares organizacionales, y; el pensamiento abstracto representado por los resultados a alcanzar, alcanzados e históricos expresados como parte de la función superior de la comprensión numérica, conjugada con el significado que esos datos le dan a nuestro quehacer laboral.
Bibliografía
1994 - Albrecht, Karl G. Cómo negociar con éxito: el método de avanzada para construir tratos justos para todos. Buenos Aires: Granica/Vergara 
1992 - Altschul, Carlos. Todos ganan: claves para la negociación estratégica en los ámbitos personal y laboral. / Carlos Altschul, Enrique Fernández Longo. Buenos Aires: Paidós. 
1993 - Bazerman, Max H. La negociación racional en un mundo irracional. / Max H. Bazerman, Margaret A. Neale. Barcelona: Ediciones Paidós. 
2005 - Bercoff, Maurice A. El arte de la negociación: el Método Harvard en 10 preguntas. Barcelona: Deusto. 
2003 - Cohen, Steven P. Claves de negociación…con el corazón y la mente. / Steven Cohen, Ricardo Altimira. Madrid: McGraw-Hill.
2008 - Malaret, J. & Pino, M. Negociación para todos: las mejores estrategias para gestionar acuerdos en el trabajo, conflictos de pareja y decisiones personales. Madrid: La Esfera de los Libros. Admin. de Empresas. 
2003 - Werner Meinhold, Psicoterapia en Hipnósis: fases del desarrollo humano, personalidad, emocionalidad e intelecto. Meersburg, Alemania: Dalimedia.

lunes, 13 de febrero de 2017

Diseña estratégicamente tu plan de carrera



Nada más conectar nuestro G.P.S. necesitamos: 
1.- Marcar un destino Marcar un destino. 
2.- Elegir el trayecto más adecuado 
3.- Gestionar el tiempo del trayecto Gestionar el tiempo del trayecto 
4.- Gestionar contratiempos en el camino.

Guía Profesional Saludable



viernes, 7 de octubre de 2016

El Poder de la Sonrisa #DiaMundialdelaSonrisa


La imagen de la sonrisa es un factor clave, pudiendo ser representada para el éxito en una entrevista de selección profesional, para transmitir carisma a aquellos que nos rodean; su expresión en un momento determinado puede sernos muy útil ya que demuestra naturalidad, cercanía, seguridad, forma parte de nuestra imagen externa y el global de nuestra personalidad, así como nuestro estado de humor.
Una sonrisa puede proporcionar a nuestra imagen personal un valor añadido, no existe una segunda oportunidad para causar una primera impresión.
La armonía del rostro queda resaltada e iluminada con una sonrisa sincera y en armonía, además de transmitir muy buenas vibraciones a todo aquel que nos rodea, obtenemos seguridad en nosotros mismos.
Vídeo explicativo de los poderes de la sonrisa en el ser humano. Ser felices es el único objetivo verdadero que tiene el ser humano. La Sonrisa nos ayuda a ser felices y hacer felices a los demás

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Paz Individual



Paz para cada uno de nosotros. Si no vivimos en paz interior, no podemos transmitirla. Empezamos por no aceptarnos a nosotros mismos, lo que produce desasosiego, complejos y envidias. No te has reconciliado aún con tus limitaciones y te fustigas constantemente a ti mismo, porque no sabes más, porque no puedes más, porque no tienes más, porque no eres más. Quisieras ser de manera distinta. No quisieras tener tal debilidad, tal temperamento, tal físico, tal circunstancia. O sea, que te haces la guerra a ti mismo por las frustraciones repetidas, por los deseos insatisfechos, por los sueños incumplidos. Guerra mala, dolorosa guerra interior. Guerra a veces subconsciente. Tienes también en ti cantidad de violencias y agresividades. Enseguida se nos escapa la palabra fuerte, el gesto destemplado, la discusión violenta. Y no te faltarán los consabidos resentimientos, los rechazos íntimos, las ofensas no perdonadas, los odios no extinguidos.

Has de pedir la reconciliación contigo mismo, que es aceptarse sinceramente y quererse bien, querer a ese prójimo que somos cada uno y que Dios también quiere, quererse sin resentimiento ni amarguras, mirarse con humildad, con amor y con humor, aunque nos veamos menos buenos y valiosos que los demás.

- Sembrad la paz en nuestra mente y corazón

Seguro que quedan todavía en nosotros muchas cosas que pacificar. No hemos logrado la armonía interior necesaria. Hay muchos sentimientos o resentimientos que nos desequilibran, muchos prejuicios que nos violentan. Se exteriorizan incluso en el lenguaje. Hay que usar la medicina apropiada para cada una de nuestras íntimas violencias.

- Sembrad la paz en nuestra familia y ambiente

Muchos podemos hacer en ese campo más cercano de nuestras relaciones. Con tu talante y ejemplo ya puedes ser un pacificador. Otras veces se te exigirá una palabra, un consejo, una reprensión, una mediación. Puedes poner un poco más de serenidad en las discusiones, un poco más de objetividad en los juicios, un poco más de realismo en las apreciaciones, un poco más de amor en todos los encuentros; y a veces basta con un saber relativizar, con un poco más de humor y de gracia. Es la política de los pequeños pasos.

- Sembrad la paz en la sociedad

Esto es lo más difícil, parece que nos desborda. ¿Qué podemos hacer nosotros ante los fenómenos de la guerra y el terrorismo, de la xenofobia y el racismo, de los odios acumulados en las etnias y los pueblos, del armamentismo, de la injusticia estructurada, primera y más importante violencia?

Aquí tenemos que mirar más a largo plazo. Y no podemos trabajar solos, por nuestra cuenta. Tendremos que mirar a otros voluntarios de la paz, integrarnos en organizaciones pacificadoras y solidarias, unirnos a las campañas a favor de la paz y la justicia. Son cosas que no dependen sólo de nosotros, pero que también dependen de nosotros. Podemos ir haciendo conciencia y mentalizar a los demás con nuestras palabras y actuaciones. También desde la base se puede influir en la marcha del mundo. Todos hemos de ser protagonistas en la construcción del mundo nuevo, más solidario y pacífico.

El trabajo por la paz es duro y permanente. El trabajador de la paz nunca está en paro. La tarea empieza en el corazón humano, nuestro más próximo campo de batalla. Pasa por la familia, que tantas veces oculta actitudes belicosas, distantes, intolerantes. Se debe llegar a todas las formas del tejido social, donde se dan tantas situaciones agresivas e injustas; y a las relaciones entre regiones y pueblos, para condenar todo tipo de racismo o xenofobia, de explotación y terror. No basta trabajar por la paz, debemos pedirla, porque es don de Dios.

lunes, 25 de julio de 2016

¿Quieres saber si sufres el síndrome de la rana hervida? Te damos 5 preguntas claves para descubrirlo


Si ponemos una rana en agua hirviendo, esta saltará; sin embargo, si ponemos a la rana en agua fría y la vamos subiendo la temperatura la rana va ajustando su temperatura corporal hasta que el agua llega al punto de ebullición, y es en ese momento en que la rana toma la decisión de saltar cosa que es imposible para ella pues murió. ¿Cuál fue la causa de muerte? ¿será que "murió hervida"?, Ella murió por no ser capaz de tomar decisiones a tiempo, saltar cuando aún todavía podía, que importante tomar decisiones a tiempo el temor puede que no te permita SALTAR!, sólo recuerda lo que le pasó a la rana




¿Quieres saber si sufres este síndrome? Te damos 5 preguntas claves para descubrirlo:

1) Recuerda tus inicios en la empresa o puesto que actualmente ocupas. Piensa en la motivación con la que afrontabas cada nuevo día y cada reto. ¿Has aumentando o mantenido esta ilusión o por el contrario ha disminuido con el trascurso del tiempo?

2) ¿Disfrutas de tu trabajo? Al final de la jornada laboral, ¿te sientes lleno de pasión y motivación o por el contrario cansado y con muchas ganas de desconectar?

3) ¿Cuándo fue la última vez que te paraste a pensar en tus objetivos y en tu visión personal y de carrera a medio y largo plazo? ¿Cuándo fue la última vez que pediste y recibiste feedback sobre tu trabajo y/o habilidades de liderazgo?

4) Sé sincero: ¿Qué hábitos adquiridos y que mantienes actualmente te alejan o perjudican para alcanzar tus objetivos?

5) ¿Disfrutas de la compañía de tus compañeros/equipo en el día a día? ¿O simplemente estás deseando perderlos de vista al fin del día?

Vivimos en una cultura empresarial y laboral, en la que aún se considera “normal” esta pérdida de ilusión y motivación una vez pasado un tiempo ocupando un puesto. (O incluso en el terreno de las relaciones personales, se considera “normal” perder la pasión y la ilusión con la pareja. En esta línea también hablamos metafóricamente del concepto “burn-out” o “estar quemados”.

Pero no debemos caer en esta trampa y dejarnos vencer por el conformismo barato. Es fundamental que dediquemos tiempo a avivar la llama de nuestra motivación y revisemos cada cierto tiempo nuestras actitudes y hábitos, tomando así contacto con nuestro ‘yo real’.

El mayor indicador de que lo estamos haciendo bien es que sigamos sintiéndonos vivos y esperanzados con nuestro presente y futuro, permitiéndonos salir fuera de nuestra zona de comfort con nuevos retos y lecciones de aprendizaje.

Y tu, ¿sufres o has sufrido recientemente este síndrome? ¿En qué momento y cómo te has dado cuenta de que estabas inmerso en una “olla hirviendo”? ¿Qué consecuencias estás teniendo o tuviste que afrontar?

miércoles, 20 de julio de 2016

No Paga Ser Eficiente


Un estudio encontró que los Gerentes y Supervisores que les imponen más carga laboral a quienes hacen bien sus labores, lo que hace que se sientan más agobiados y terminen sofocados por su propia eficiencia.


Las personas que rinden en su trabajo son propensas a terminar sofocadas por su propia eficiencia. Un estudio de la Facultad de Negocios de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, encontró que los jefes les imponen más carga laboral a quienes hacen bien su trabajo, lo que hace que se sientan más agobiados en comparación con los menos productivos.

Debido a que estos trabajadores tienden a cumplir sus metas a corto plazo en un menor tiempo, dejan su trabajo porque no consideran justo que les pongan más carga que a los demás. Para no perder estos buenos trabajadores, los expertos recomiendan a los jefes que a los más productivos les reconozcan sus esfuerzos y no los premien con más labores. El trabajo apareció en Journal of Personality and Social Psychology.

martes, 19 de julio de 2016

Libro "A todo Vapor" por Kenneth H. Blanchard


La expresión a todo vapor se remonta a la época de los barcos de vapor, y significaba que los poderosos buques navegaban a plena potencia. 

En la actualidad, a todo vapor quiere decir que la persona tiene una claridad tal acerca de su propósito y está tan comprometida con él, tan convencida de su importancia y tan segura de su capacidad para lograrlo, que puede emprender acciones decisivas pese a los obstáculos que se interpongan en su camino. 
En este libro describe el efecto de tener una visión clara, saber quién es uno, hacia dónde se dirige y qué le servirá de guía en el trayecto.
Para que las empresas tengan fuerza plena, es preciso que sus líderes sepan cómo formular una visión seductora que tenga en cuenta las expectativas y los sueños de los miembros de la organización.
El liderazgo implica dirigirse hacia alguna parte. Si no se pone al servicio de una visión compartida, terminará por servir únicamente a quien lo ejerce.
El principal obstáculo que impide que la mayor parte de los gerentes sean grandes líderes es la falta de una visión clara a la cual dedicar sus esfuerzos.
Menos del 10% de las organizaciones tienen un propósito claro, en pocas palabras, no tenían una idea clara de hacia dónde estaban tratando de dirigir a su gente.
Casi todos los líderes y empresarios con quienes conversamos están de acuerdo con que la visión es importante. Saben que sin una visión clara se ven abrumados por exigencias de tiempo que pueden desviarlos de sus propósitos y hacerlos desperdiciar mucha energía. Reconocen el efecto negativo de la falta de visión, pero no saben muy bien cómo formular una.
En muchas empresas en donde sí existe una declaración de visión, ésta puede incluso terminar por desanimar a muchos. Quizás esté enmarcada y colgada en las oficinas, pero no ofrece ninguna orientación o, peor aún, no tiene nada que ver con la manera como se manejan las cosas en la realidad.
Si usted nunca ha tenido una visión o si ha participado en un esfuerzo fallido para formular una, este libro le servirá de ayuda y en la presentación siguiente se resumen las claves más importantes.

jueves, 7 de julio de 2016

¿Cómo ser más productivo?


La productividad personal puede ser algo tan amplio y el significado de ser productivo tan distinto para cada persona que es complicado llegar a una definición suficientemente genérica como para que sea universal para todos.
En cualquier caso, se puede definir productividad como la relación entre los resultados y el tiempo utilizado para obtenerlos: cuanto menor sea el tiempo que lleve obtener el resultado deseado, más productivo es el sistema. 
En realidad, según la Wikipedia, la productividad debe ser definida como el indicador de eficiencia que relaciona la cantidad de recursos utilizados con la cantidad de producción obtenida, pero es una definición un poco más compleja como para aplicarla a nivel de productividad personal.
Cabe destacar que hablamos de resultado deseado, o sea que la productividad no solamente se refiere al hecho de hacer, sino también al hecho de definir qué resultado deseado estamos buscando, de forma que podamos optimizar el proceso para conseguir llegar a ese resultado deseado.
Ya tenemos una idea de qué es la productividad personal, así que mediante esta definición podemos ir un poco más lejos y preguntarnos qué significa ser productivo.
¿Qué es la productividad personal? ¿Qué significa ser productivo?
¿Qué significa ser productivo? Es una pregunta muy sencilla… con respuesta muy complicada. De hecho, seguro que tiene millones de respuestas distintas, una distinta para cada persona, tu definición seguro que será distinta a la mía. En cualquier caso, voy a aprovechar este momento para hacer un poco de reflexión e intentar definir qué significa para mi ser productivo.
Para muchas personas, ser productivo representa saber gestionar su tiempo: aprovecharlo al máximo, distribuirlo de la forma adecuada entre tareas o proyectos, optimizar el uso del tiempo. Bajo otro punto de vista, nada más alejado de la realidad: el tiempo no puede gestionarse, todos tenemos 24 horas al día y por muy bien que lo hagamos y por mucho que nos esforcemos… seguiremos teniendo 24 horas al día.
Saberte gestionar a ti mismo
¿Qué significa la productividad personal? ¿Qué es ser productivo? Significa sabernos gestionar a nosotros mismos. Eso implica muchas cosas: tener claro qué quieres y cómo lo quieres, comprometerte con las cosas que realmente te interesan y saber escoger qué hacer en cada momento según cómo estás y según tus prioridades… en definitiva, y como he dicho, saberte gestionar a ti mismo.
En muchas ocasiones se habla de productividad con trucos sobre cómo aprovechar mejor el tiempo, cómo gestionar las interrupciones, cómo poner fechas límites para terminar las cosas con la suficiente antelación… Todo esto es muy bonito, pero lo que realmente es significativo es que tengas la suficiente perspectiva como para saber qué es importante y qué no lo es para ti. Estoy seguro que a veces haces cosas que no son importantes por el simple hecho de que crees que tienes que hacerlas, y muchas otras veces las haces porque son importantes para otras personas… pero no para ti.

Y ahí también entra la conveniencia de saber la diferencia entre urgente e importante: no siempre son fáciles de detectar las cosas urgentes que no son importantes, así que una parte esencial de la productividad es que aprendas esa diferencia y, especialmente, aprendas a detectarla en tu día a día cuando escoges qué vas a hacer en cada momento.
Preparar bien las cosas importantes
Para ser productivo, tienes que aprender a preparar bien las cosas importantes que tienes que hacer, con la suficiente antelación, de forma que cuando tienes que hacer la tarea concreta ya tienes todo lo necesario para poder hacerla, de forma rápida, eficaz y eficiente. Para poder conseguir esto, por supuesto, es muy importante que tengas claras tus prioridades.
Por lo tanto, ¿qué significa ser productivo? Es importante tener en cuenta que la productividad es un camino, no un destino. Uno no llega nunca a ser 100% productivo, siempre puede seguir mejorando, seguir andando hacia sus objetivos vitales… siempre y cuando tengas claro cual es tu visión de vida y cuáles son tus principios, claro está.

Hace pocas semanas leímos el ebook “Productividad Personal en una Semana” de Jerónimo Sánchez. Nos gustó mucho su filosofía sobre la productividad y en breves líneas (a modo de tips) queríamos contarte las mejores ideas que extrajimos de su libro y algunas que nos vienen a la cabeza para ayudarte a mejorar tu productividad en poco días. Eso sí, si tu mismo te lo propones.


“La productividad no tiene nada que ver con gestionar el tiempo, es organizarte de tal forma que puedas alcanzar tus metas fácilmente sin estrés”
El primer día tienes que pararte a pensar en tu método de organización ¿No llegas a las fechas límite? ¿Sientes estrés por la cantidad de compromisos ineludibles? ¿Tus jornadas son de más de 10 horas? Para poner en orden tu vida laboral y personal debes ser flexible ante los cambios inesperados en tu agenda, comprometido y constante a la hora de seguir los pasos que te contamos a continuación.



Anota en un hoja o en tu aplicación para gestionar tu agenda de trabajo favorita todas las tareas que tienes pendientes, tanto laborales como personales. Tómate un tiempo y anota todas las ideas que se te pasen por la cabeza. Quizá sean 10, 20, 30 o más ideas, no importa, regístralo todo, incluso aquellas actividades o hobbies que te gustaría hacer algún día pero que no tienes tiempo de hacer.

Recuperar o capturar una idea te dará la oportunidad de decidir más adelante si realmente es buena, si la vas a poner en práctica ahora o después, o que pasos tendrás que dar para llevarlas a cabo.


Llega el momento de ordenar y priorizar todas estas tareas, ideas y eventos pendientes. Para ello debes preguntarte: ¿Qué es exactamente lo que hay que hacer? ¿Quién debe hacerlo? ¿Cuándo debe llevarse a cabo? 
Ahora crea carpetas para cada temática, ya sea en tu ordenador, aplicación móvil o tablet. Ten pocas carpetas de primer nivel y coloca todo lo demás dentro de ellas. A continuación asigna una fecha a cada actividad, puedes utilizar cualquier calendario para ello (agenda de papel, Google Calendar, Outlook Calendar, ICalendar, etc)
Si tienes planes o actividades que te gustaría hacer en un futuro, no lo anotes en el calendario, crea una carpeta “Algún Día” para guardarlas.


Planifica a grandes rasgos tu semana, y cada día a primera hora revista lo que tienes por hacer. No seas demasiado rígido con tu agenda y deja espacio para eventos, reuniones imprevistas, llamadas… La clave es ser flexible en todo momento.


La técnica pomodoro puede venirte muy bien para no distraerte. Consiste en asignar a las tareas periodos de 30 minutos con 2-3 minutos de descanso. Durante los 30 minutos no podrás dedicarte a otra tarea ni enfocar tu pensamiento a otras cosas que no sea lo que estás llevando a cabo.

¿Has cumplido los objetivos que te habías planteado? Al final del día dedica un par de minutos a revisar lo realizado. Una vez a la semana – por ejemplo los viernes – puedes hacer una revisión general, anotar lo que quedó pendiente y actualizar tus listas y calendario. 
¿Cómo están tus carpetas de cosas por hacer? ¿Te olvidaste de alguna tarea importante? Anótala como prioritaria para la siguiente semana.
Intenta distribuir las tareas clave lo más pronto posible a lo largo del día, preferiblemente a primera hora de la mañana


Los peores ladrones son los del tiempo. Las llamadas, el correo electrónico, las reuniones que se alargan, las consultas, las redes sociales… Aprende a decir que “NO” a estas interrupciones si no son prioritarias. Algunas tareas podrás posponerlas, acortarlas y otras incluso delegarlas.


Es importante que identifiques tus áreas de responsabilidad no solo en el ámbito, también en tu vida personal. Si das demasiado tiempo a tu trabajo, tu vida personal se quedará coja. Date un tiempo para tu desarrollo personal, tu familia y amigos. Al fin y al cabo solo se vive una vez. 
Fíjarse metas a medio y largo plazo te permitirán saber mejor hasta donde quieres llegar. Si haces listas para ir a la compra, ¿por qué no hacer listas para saber lo que quieres en tu vida? Las metas te ayudarán a tomar decisiones importantes sin salirte de lo que realmente quieres para ti.