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lunes, 27 de abril de 2020

Los #Conflictos, tipos y consecuencias en los #equipos de trabajos

El conflicto como rasgo de comportamiento característico del ser humano tiene varios enfoques, orígenes y efectos; el conflicto se da cuando una persona o grupo de personas, perciben que están siendo o van a ser afectados de una u otra manera en sus intereses propios.
Sabiendo esto, es preciso que entendamos que dentro de las organizaciones el conflicto es algo habitual y por lo tanto se lo debe considerar una como parte del proceso de desarrollo ya que emerge de las diferentes costumbres y creencias que tienen sus individuos. Lo importante aquí, es el aprendizaje que obtengamos de cada uno de estos eventos.
Cuando pensamos en la palabra “conflicto” a menudo imaginamos, una situación hostil y agresiva, sin embargo, hay quienes de inmediato empiezan a pensar en la solución y las oportunidades de cambio y mejora, lo que indica que cada persona tiene una forma distinta de reaccionar ante una misma situación. Pero, ¿en dónde está la clave? Pues bien, las personas que abordan de manera objetiva un conflicto han pasado por uno antes y, lo más importante, han tenido una curva de aprendizaje positiva de ello.
A pesar de todo esto debemos ser conscientes de que los conflictos siempre van a existir y van a variar de un equipo a otro; por lo tanto, lo importante es diseñar, desarrollar e implementar un método propio basado en elementos propios del comportamiento de tu equipo, que permita su adecuado manejo.
Un modelo interesante que puede apoyar la gestión del conflicto se basa en cuatro elementos clave agrupados en dos pilares fundamentales: la gestión técnica, enfocada en procesos y resultados; y la gestión humana, enfocada en el manejo del poder o liderazgo y el desarrollo individual; los cuatro elementos críticos para un adecuado manejo de conflictos son: Procesos, Resultados, Manejo del poder y Desarrollo individual, ya que en ellos es donde se produce la mayoría de los conflictos en las organizaciones. 
Conflictos de procesos. Una definición poco clara de roles y sus respectivos retos y responsabilidades, detonan un procedimiento con fallas y poco fiable. Este es el comportamiento visible y sus posibles consecuencias en las que muy probablemente habrá conflictos y, conforme a la ley de Murphy, si es posible que suceda, va a suceder. Los problemas más habituales que se originan por este hecho son los llamados “territoriales”, y surgen cuando al momento de tomar decisiones en las que las responsabilidades se traslapan, dejando muy confuso el ámbito de acción de cada colaborador. ¡Evítalo!, asegúrate de que las funciones y las responsabilidades de todos los actores estén escritas de forma clara y acordada por todos ellos antes de que el proyecto se haya iniciado. Recuerda que todo ser humano por naturaleza tiene un espacio que, al ser invadido, genera alerta, y en el caso de los ambientes laborales este espacio se presenta simbólicamente en el ámbito de sus tareas, responsabilidades y retos, ya que amenazan sus resultados.
Por otra parte, están los conflictos de resultados. Cuando asignes responsabilidades, asegúrate de asignarles recursos tales como financieros, el tiempo y los materiales, porque de otro modo tu equipo de trabajo seguramente enfocará sus esfuerzos aisladamente por conseguirlos, desviándose del objetivo organizacional y dando lugar a un conflicto entre departamentos u otros grupos de trabajo. El comportamiento visible que caracteriza este tipo de conflicto, es la rivalidad entre equipos de trabajo o personas por conseguir protagonismo en la empresa, con el fin de obtener recursos. El resultado es muy previsible: pocos avances, dificultad en los procesos, reprocesos y otros que afectan la productividad de los colaboradores, del equipo y de la empresa. 

Tipos de conflictos
Comenzar un proyecto con una visión clara de los recursos disponibles, ayudará a alejar algunos de estos conflictos que suelen ser muy comunes en el ámbito público, por ejemplo. De esta forma hemos revisado los conflictos de carácter técnico que radican en instrumentos como planes estratégicos, sistemas de medición de indicadores, sistemas de gestión de calidad, entre otros. Recuerda: estos dos tipos de conflicto son de tipo técnico. ¡Las cosas técnicas, trátalas técnicamente!
Conflictos de poder. Pese a que se refiere al liderazgo, el enfoque del “poder” está dado por cuanto la clave para manejarlo es la negociación. Este tipo de conflicto es el más habitual, pues se basa en los diferentes puntos de vista entre las personas y por lo tanto pueden ser tantos como personas haya en tu organización. 
A menudo, el conflicto es el resultado en que las partes no son capaces de resolver sus diferencias con los demás, sin hallar puntos de vista similares para resolver el conflicto. No siempre es fácil dejar a un lado los prejuicios personales al entrar en un lugar de trabajo, lo realmente importante aquí, es reconocer todos tenemos prejuicios ante una u otra cosa y tratarlos antes de que surjan conflictos.
Conflictos de procesos. Las organizaciones, durante su proceso de creación, desarrollo y consolidación, pasan inevitablemente por tres etapas que definen su estilo de liderazgo y que son la creación de un ambiente de trabajo caracterizado por los recursos materiales, tecnológicos y de infraestructura, sobre la base de los cuales se desarrolla enseguida a la segunda, el clima laboral, que está dado por las relaciones interpersonales del equipo de trabajo, mismas que al madurar y alinearse o no con los procesos y políticas organizacionales, dan lugar a la tercera, la cultura organizacional.
Si ponemos especial cuidado a los contenidos de estas etapas e identificamos claramente en cuál de ellas estamos, será más objetiva la identificación de conflictos de poder y, en consecuencia, podremos generar planes de acción mejor enfocados y más asertivos.
El cuarto tipo de conflictos es el de desarrollo. No todos tus colaboradores estarán totalmente alineados con la visión, misión o enfoque estratégico de la empresa; es una realidad muy común y natural en los equipos de trabajo. Estas y otras divergencias similares, cuando son identificadas y adecuadamente manejadas, generan la llamada “tensión dinámica”, entendida como un proceso en el que los diferentes puntos de vista entre miembros de un equipo, son precisamente los que generan mayor necesidad de creatividad e innovación en las empresas.
¿Tienes colaboradores que trabajan contigo porque necesitan el trabajo?; esta es una realidad y es legítima, es válida, y podemos manejarla para que sus aportes sean tan buenos como los de cualquier otro. El comportamiento visible más común es el llamado “conflicto de intereses”. 
Los intereses y objetivos personales de cada uno de nosotros, no siempre encajan dentro de la estructura de la organización, por ello, es imprescindible identificar los problemas de conflicto de intereses. No es raro que las metas personales de un individuo estén en contradicción con los objetivos de la organización puede pasar y créeme, va a pasar. Es totalmente legítimo que cada uno de nosotros, desee luchar por sus metas personales, creando así de manera natural, una situación de conflicto que dificulta el éxito del proyecto.
Identificación de tipos de conflicto
La clave para identificar este tipo de conflictos consiste en hacer un mapeo del propósito que persiguen los colaboradores en el largo plazo.
Aplica las siguientes preguntas y respuestas a tus colaboradores: ¿Cuál es tu propósito para los siguientes X años? Si no lo sabe, ayúdalo a encontrarlo; si piensas que no lo puede lograr, te ayúdalo a lograrlo; pero si percibes que no lo quiere hacer, lo vas a extrañar.

El manejo adecuado de un conflicto en el plano personal requiere de mucha objetividad, ya que deberás tomar decisiones en el camino y no querrás equivocarte, no al tratarse de personas.
Estos dos últimos tipos de conflictos que traté son de tipo personal. Entonces, recuerda: ¡Las cosas personales, trátales personalmente!
Como puede verse entonces, los tipos de conflictos están dados en el contexto del comportamiento humano y por lo tanto en la personalidad como fuente y a la vez repositorio de creencias de cada uno.
Siendo así, podríamos decir que, en principio, existen tantos tipos de conflictos como personas o al menos tipos de personalidades existen, sin embargo y a la luz de las neurociencias aplicadas, hemos tomado como referente los cuatro grandes rasgos que son comunes a todos los seres humanos y cuya base fisiológica, se ubica en el cerebro, más exactamente, en la fina capa neuronal que recubre los hemisferios cerebrales.
El hemisferio derecho, a través de las interacciones que se generan entre el cortex y las partes más profundas de su anatomía, administra todos los comportamientos visibles relativos al liderazgo como función superior del poder y del desarrollo individual como función superior del proceso de aprendizaje de cada persona.
Por otro lado, el hemisferio izquierdo, igualmente, a través de las interacciones que se generan entre su cortex y las porciones neuroanatómicas más profundas, estarán administrando los comportamientos visibles relativos a los procesos complejos aplicados a la organización como una función superior de la comprensión de las relaciones interpersonales reguladas y documentadas en normas y estándares organizacionales, y; el pensamiento abstracto representado por los resultados a alcanzar, alcanzados e históricos expresados como parte de la función superior de la comprensión numérica, conjugada con el significado que esos datos le dan a nuestro quehacer laboral.
Bibliografía
1994 - Albrecht, Karl G. Cómo negociar con éxito: el método de avanzada para construir tratos justos para todos. Buenos Aires: Granica/Vergara 
1992 - Altschul, Carlos. Todos ganan: claves para la negociación estratégica en los ámbitos personal y laboral. / Carlos Altschul, Enrique Fernández Longo. Buenos Aires: Paidós. 
1993 - Bazerman, Max H. La negociación racional en un mundo irracional. / Max H. Bazerman, Margaret A. Neale. Barcelona: Ediciones Paidós. 
2005 - Bercoff, Maurice A. El arte de la negociación: el Método Harvard en 10 preguntas. Barcelona: Deusto. 
2003 - Cohen, Steven P. Claves de negociación…con el corazón y la mente. / Steven Cohen, Ricardo Altimira. Madrid: McGraw-Hill.
2008 - Malaret, J. & Pino, M. Negociación para todos: las mejores estrategias para gestionar acuerdos en el trabajo, conflictos de pareja y decisiones personales. Madrid: La Esfera de los Libros. Admin. de Empresas. 
2003 - Werner Meinhold, Psicoterapia en Hipnósis: fases del desarrollo humano, personalidad, emocionalidad e intelecto. Meersburg, Alemania: Dalimedia.

martes, 8 de agosto de 2017

7 Hábitos de las personas con Inteligencia Emocional



El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de reconocer sentimientos propios y ajenos como el sentir, entender y controlar. No es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.
Se relaciona con mantener una adecuada autoestima y empatía, aprender a comunicar los sentimientos propios y escuchar los sentimientos de los demás, desarrollar ciertas habilidades sociales que permitan relacionarnos y vincularnos con otras personas. También influye la manera en que manejamos situaciones estresantes, nuestra capacidad de adaptación y afrontamiento, la capacidad para resolver problemas, la flexibilidad cognitiva y realizar una evaluación objetiva de la realidad.
Aquí te dejamos 7 hábitos para saber si eres una persona con alta inteligencia emocional o para aprender a desarrollarlos:


Hábito N°1. Concentrarse en lo positivo:

Buscar soluciones a un problema, concentrarse en lo que eres capaz de hacer y lo que está dentro de tu control. Sin ignorar las malas noticias, las personas emocionalmente inteligentes no gastan demasiado tiempo y energía en los problemas. 


Hábito N°2. Rodearse de gente positiva:
Las personas con mucha inteligencia emocional tienden a evitar a las personas negativas, ya que son una pérdida de energía y no están dispuestos a dejar que otros agotan su vitalidad. Pasan tiempo con personas positivas que ven el lado brillante de la vida. Por lo tanto tiende a sonreír y reír mucho y así atraerás a otras personas positivas. Tu calidez, apertura y actitud hace que otros te vean mejor.

Hábito N°3. Se capaz de poner límites y ser firme cuando es necesario:
Controle sus emociones
Aunque si tienes un carácter amistoso puede hacer que parezcas presa fácil para algunos, tienes que ser capaz de poner tus límites y hacerte valer a ti mismo cuando sea necesario. Demuestra cortesía y consideración, pero mantente firme al mismo tiempo.
No hagas enemigos innecesarios. Piensa antes de hablar y tómate tiempo para calmarte si tus emociones parecen llegar a ser abrumadoras. Respeta tus tiempos y los compromisos y sabrás cuándo tienes que decir No.

Hábito N°4. Piensa hacia adelante y deja atrás el pasado: 
Aprende de tus errores del pasado y aplícalo a tus acciones en el futuro. Nunca veas el fracaso como permanente ni te quedes pegado a los problemas pasados.

Hábito N°5. Busca formas de hacer la vida más divertida, feliz e interesante: 
Ya sea en tu lugar de trabajo, en casa, o con amigos; descubre que te hace feliz y busca oportunidades para ampliar el disfrute. Siente placer y satisfacción al ver a los demás felices y realizados, y haz todo lo posible para alegrar no sólo tu día sino el día de alguien más. Esto te traerá mayor satisfacción personal.

Hábito N°6. Elige sabiamente la forma en que gastas tu energía: 
Trata de ser capaz de sobrepasar los conflictos donde se involucran los demás. No te aferres a la ira por lo que otros consideran un problema, en lugar de eso, usa el incidente para crear conciencia sobre la forma de NO dejar que suceda de nuevo. 

Hábito N°7. Aprende continuamente y crece hacia tu independencia: 
Trata de ser aprendiz de por vida y de estar en constante crecimiento, evolución, abierto a nuevas ideas y estar dispuesto a aprender de los demás. A ser pensador crítico, estar abiertos a cambiar de opinión si alguien presenta una idea mejor.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Inducción Gerencial



Al comienzo del siglo XX, la actuación de los colaboradores y el tiempo dedicado a cada tarea eran objeto de estudio por importantes analistas de la producción como Taylor que no se dejaba espacio a la iniciativa e imaginación de los trabajadores, pero sin duda se abría una gran puerta a la mejora de la productividad; era la gestión científica, algo a lo que también contribuyó Fayol, que permitió nuevos horizontes con sus catorces (14) principios: división del trabajo, unidad de mando, disciplina, remuneración, entre otros. Luego en años posteriores las investigaciones de Elton Mayo, apuntalan al lado humano de la gestión, donde la gestión científica evoluciona en favor de los postulados más recientes, no obstante, la gestión de las personas, en cambio, daba pequeños pasos, haciéndose cada vez mayor la distancia entre lo que predicaban los expertos y lo que de verdad se practicaba en las empresas.

Esto nos lleva a intentar la comprensión y un amplio dominio de los diferentes enfoques teóricos compuestos por las teorías de la administración científica, clásica, relaciones humanas, administración por objetivos, estructuralista y desarrollo organizacional, los diferentes enfoques de pensamiento y los modelos de gestión sobre el cual se debe sustentar el quehacer en especialmente porque la dinámica del mundo exige que los líderes de todas las organizaciones actúen de manera responsable, con una óptica analítica, con una mente creativa, de cooperación y tenga una influencia positiva sobre sus colaboradores, para obtener el desarrollo de su organización y pueda enfrentar, entre otros muchos factores, los permanentes avances tecnológicos, la productividad, la competitividad y la globalización.

Cuando el líder sabe inspirar a los demás, es capaz de movilizar a su equipo en torno a una visión común o a un objetivo compartido. Su ejemplo resulta inspirador, y convierten el trabajo en algo estimulante y motivador.

El líder que posee esta cualidad es capaz de reconocer la necesidad de hacer cambios, y se sitúa en la vanguardia con ideas creativas, encontrando estrategias para superar las barreras que obstaculizan esos cambios. Es capaz de sacar partido de todas las situaciones, comprender los distintos puntos de vista y buscar soluciones que satisfagan a todos. El líder se convierte en catalizador del cambio que va “a todo vapor”, este término se remonta a la época de los barcos de vapor, y significaba que los poderosos buques navegaban a plena potencia. 

En la actualidad, a todo vapor quiere decir el efecto de tener una visión clara -saber quién es uno, hace dónde se dirige y qué le servirá de guía en el trayecto-, con toda la fuerza para avanzar aprovechando la totalidad de su potencia. Para que las empresas tengan fuerza plena, es preciso que sus líderes sepan cómo formular una visión seductora que tenga en cuenta las expectativas y los sueños de los miembros de la organización. 

Una Visión y Misión claras, creativas, retadoras e innovadoras son el marco general de referencia que guían a la organización en su funcionamiento, define los valores que la sustentan, la confianza que tiene en sí misma y lo que la organización se propone en la vida organizacional.

Por ello el liderazgo implica dirigirse hacia alguna parte y transitar por distintos aspectos que expliquen, permitan entender, realizar los cambios necesarios y resolver los conflictos que comprende las actividades interrelacionadas de: planificación, organización, dirección y control de todas las actividades que implican relaciones humanas y tiempo. 

El líder debe tener en cuenta las personalidades de sus colaboradores para detectar de cualquier signo de “patología” o trastorno de personalidad que deban ser controlados, a riesgo de convertir en improductivo un equipo o hacer que derrochen sus energías inútilmente.

Si un líder se siente motivado por su trabajo, sentirá su autoestima muy alta porque obtiene resultados, lo cual conduce a que sus colaboradores también se sientan satisfechos y orgullosos de pertenecer a una organización de éxito que le proporciona seguridad y perspectivas interesantes de futuro. 

Lo importante es trabajar y sentir satisfacción ante una meta finalizada, y no sólo buscar recompensas externas. 

Los líderes con esta habilidad se apasionan por su trabajo, les gusta aprender siempre, son creativos y muestran una energía y unos deseos impresionantes para culminar de la mejor manera una actividad., así mismo ante el fracaso, no ven nubes negras, sino una oportunidad para ser mejores y su compromiso con la organización es cada día más fuerte, pues lo más importante es realizarse como personas y crecer en el ambiente positivo como se menciona en “Fish”, estar presente, no mirarnos el obligo y “sacar la vuelta”, ver que haciendo participe a los demás aprendemos de ellos y viceversa, debemos entender que no puede cambiar el entorno, sino que debemos cambiar y adaptarnos al medio para llegarle más a los colaboradores, lograr compenetrarse más con ellos y así lograr incrementar la productividad de la empresa y el sentido de pertenencia hacia la compañía.

Ser exitoso depende de cada una de las personas del equipo donde trabajamos, contagiar alegría y hacer que todos colaboremos con un mejor ambiente de trabajo, al hacer un buen ambiente se hace más fácil trabajar, la comunicación es mejor y negociaremos en forma constante “algo” de lo que debemos o queremos valernos; y procuramos obtener su colaboración, para poder satisfacer los intereses de la organización. 

Esta actividad negociadora requiere que los negociadores cuenten con ciertas habilidades que pueden facilitar la consecución de los objetivos perseguidos. Se puede llegar a equiparar la actividad negociadora con un juego, pero es un juego en el que las reglas están parcialmente escritas; hasta se puede decir que se trata de un juego en el que, muchas veces, es más importante el proceso a seguir en si, que las ventajas reales de las que uno mismo dispone. 

Un proceso de negociación implica conocer la realidad, pero no necesariamente toda la realidad; es un proceso donde es necesario estar dispuesto a dar, para poder esperar recibir; se trata de establecer nuevas vías de relación en cada negociación (conocer nuestros propios deseos y las necesidades del otro); y viceversa.

Nunca dos negociaciones son iguales, porque nunca son iguales las circunstancias aún cuando las personas y la materia negociable sean las mismas. Es por eso que en este juego de la negociación no se deben enumerar taxativamente los pasos a seguir sino que se esquematizan reglas que se aplican dependiendo de las particularidades en que se desarrolle el proceso negociador, con el benchmarking se puede recabar la información suficiente con el fin de poder negociar, por ello toda empresa necesita es el proceso continuo de medir productos, servicios y prácticas de los competidores más duros o aquellas compañías reconocidas como líderes en la industria, para tratar de implementarlos en la compañía.

EI benchmarking ha demostrado ser un poderoso instrumento de aprendizaje gerencial y de ajuste, a medida que establece los marcos de referencia de las empresas excelentes en el área y muestra los caminos para alcanzarlos, no solo para conquistar y retener los mejores talentos, sino también para obtener el máximo de las personas, en términos de eficiencia y de eficacia, para alcanzar el éxito en los negocios.

Es la búsqueda de las mejores prácticas de la industria que conducen a un desempeño excelente y las habilidades gerenciales son indispensables para el éxito de cualquier organización, dependiendo del nivel gerencial, se vuelven más o menos importantes las distintas habilidades. Si bien en todos los niveles son importantes las habilidades humanas, en los altos niveles gerenciales se hacen más importantes las habilidades conceptuales (para poder ver a la organización como un todo, planificar, etc.), mientras que, en los niveles más bajos, tienen mucha importancia las habilidades técnicas.

A medida que el mundo de los negocios cambia, también lo hace la necesidad de determinadas habilidades gerenciales. Es por ello que todo gerente, o quien aspire serlo, debe estar en una constante actualización y mejora de sus habilidades gerenciales, estas tendencias no son fortuitas ni ocurren al azar, sino que reflejan la necesidad de lograr competitividad en las organizaciones, en un mundo turbulento y lleno de desafíos. Esta visión considera la inmensa capacidad de desarrollo y de creación de valor que las personas pueden aportar a la organización, y la necesidad de contar con todo este aporte para el éxito de la organización.

Me despido con el cuento de la inteligencia del ganso

Los gansos vuela en forma de V dirigiéndose al norte, escapando del invierno, ya se ha descubierto por qué adoptan esa forma. 

Se ha comprobado que, cuando cada pájaro bate sus alas, produce en el aire un movimiento que ayuda al pájaro que va detrás de él. Volando en V la bandada completa, unida, aumenta su potencia de vuelo al menos en un 70%.

Se podría decir que las personas que comparten una dirección en común y tienen sentido de comunidad pueden llegar adonde deseen más fácil y más rápido porque van apoyándose mutuamente.

Cada vez que un ganso sale de su formación, siente inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder del compañero que va delante.

Si tuviéramos la inteligencia de un ganso, nos mantendríamos unidos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección.

Cuando el líder de los gansos se cansa, ocupa una posición posterior, y otro ganso toma su lugar.

Tal vez demuestre que obtendríamos mejores resultados si nos turnamos para realizar las tareas más difíciles.

Los gansos que vuelan atrás graznan para alentar a los que van delante a mantener la velocidad. 

Creo que una palabra de aliento, ayuda mucho.

Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido, sea lo que sea, dos gansos salen de la formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que está nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere, y sólo entonces, vuelven a su bandada o se unen a otro grupo.

Me hace pensar que si tuviéramos la inteligencia del ganso nos mantendríamos uno al lado del otro, apoyándonos y acompañándonos, y nunca moriríamos solos.

sábado, 27 de agosto de 2016

Puertas Abiertas y Mentes Cerradas “No me traigas problemas, tráeme soluciones”


Actualmente las teorías gerenciales hablan de la nueva gerencia de puertas abiertas "MEGA GERENCIA", en términos generales decía que la alta gerencia debía mantener sus puertas abiertas para que los empleados se sintieran más a gusto y como recordatorio de que dichas puertas siempre estarían abiertas para todos aquellos que necesitaran exponer alguna nueva idea o interactuar con las personas que tenían el poder de tomar las decisiones, en esencia se pensaba que la alta gerencia pasaba mucho tiempo encerrados en sus oficinas y que el simple hecho de tener las puertas de sus oficinas cerradas era una gran barrera comunicacional, porque los empleados temían interrumpir al jefe tocando la puerta.
Si damos una primera mirada a este punto podemos suponer que realmente suena atractivo desde el punto de vista de mejoras en los niveles de comunicación tanto formal como informal dentro de las organizaciones, pero ciertamente puede sufrir de lo que sufren la mayoría de las técnicas o teorías gerenciales modernas, sufrió de MALA IMPLEMENTACIÓN.
Muchas gerencias permanecen con sus puertas abiertas, pero este simple hecho no debe hacernos pensar que esta propuesta tuvo éxito. Lo que realmente se quería con esto era mejorar la interacción con todos los niveles de la organización la idea era abrir la mente no las puertas realmente, en la "MEGA GERENCIA" se debe tener una mente abierta para aprovechar las oportunidades que le presenta el entorno, debiendo adaptarse al medio y cambiar de acuerdo a las circunstancias.


El gerente debe entender que no puede cambiar el entorno, sino que él debe cambiar y adaptarse al medio para llegarle más a sus colaboradores, lograr compenetrarse más con ellos y así lograr incrementar la productividad de la empresa y el sentido de pertenencia hacia la compañía.

Si usted como Líder o como gerente desea ser más accesible para su gente no basta con abrir la puerta de su oficina y decir a su equipo que pueden pasar y comunicarle sus inquietudes, usted debe abrir su mente para recibir con agrado tanto las cosas positivas como las negativas que lleguen a su oficina y créame que inicialmente serán mucho más las negativas que las positivas.
Un día reunida con un amigo en su oficina vi como uno de sus empleados entró con un inconveniente a su oficina y tristemente salió de allí con un problema, su puerta estaba abierta, ella entro manifestó su inquietud y mi amigo con su mente “cerrada” no entendió lo que realmente deseaba su empleada así que le dio una reprimenda que concluyó con una frase que he escuchado más veces de las que desearía, “No me traigas problemas, tráeme soluciones”, tiempo después por simple curiosidad le pregunte en qué había terminado ese incidente, y me dijo que termino de lo peor y lamentablemente se vio obligado a despedir a dos de sus mejores empleados por órdenes superiores, a lo que yo le dije, creo que el resultado hubiera sido otro si ese día tu te hubieras dedicado tan solo 10 minutos a resolver la inquietud de tu empleado, me miró y sencillamente respondió, no creo, de no ser por ese problema seguramente los hubiera despedido por otro, su mente continuaba “cerrada”. 

El gerente debe entender que no puede cambiar el entorno, sino que él o ella debe cambiar y adaptarse al medio para llegarle más a sus colaboradores, lograr compenetrarse más con ellos y así lograr incrementar la productividad de la empresa y el sentido de pertenencia hacia la compañía. 
Si usted desea que sus empleados “No le traigan problemas” entonces enséñeles a resolverlos, si usted tiene empleados que no aportan soluciones y solo le traen problemas es porque usted sencillamente no los está entrenando como debería, yo parto del principio de que todos los seres humanos desean ser dos cosas, Libres y Felices, y si un empleado no se siente capacitado para tomar decisiones no tiene libertad y si le pide su apoyo y usted lo reprende en lugar de enseñarlo no se sentirá feliz, si usted es un Líder que capacita a sus empleados y les da la suficiente autoridad y conocimiento para tomar decisiones y aún así el empleado no es capaz de resolver los problemas y continua llevándoselos a usted, dele una oportunidad pero de las pautas claras y si después de esto continua llenándolo de problemas entonces despídalo, la manera principal en la que sus empleados lo ayudan a usted es haciendo bien su trabajo, luego de eso es deseable la iniciativa para asumir nuevos retos, pero siempre en ese orden, si un empleado suyo es muy colaborador y siempre trata de estar en todo y ayudar a todo el mundo sin lograr hacer bien su trabajo ese empleado realmente no es útil para la organización, así que de ahora en adelante observe a su gente y antes de abrir la puerta, abra su mente. 
Un buen gerente debe descubrir las tendencias dominantes y debe transformarlas en oportunidades antes de que estas se conviertan en amenazas.