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viernes, 12 de agosto de 2016

El reto de la productividad


La creación de bienes y servicios requiere transformar los recursos en bienes y servicios. Cuanto más eficiente hagamos esta transformación, más productivos seremos y mayor será el valor agregado a los bienes y servicios que proporcionemos. 
La productividad es la relación que existe entre las salidas (bienes y servicios) y una o más entradas (recursos como mano de obra y capital) 
El trabajo del administrador de operaciones es mejorar (perfeccionar) la razón entre las salidas y las entradas. Mejorar la productividad significa mejorar la eficiencia. Esta mejora puede lograrse de dos formas: mediante una reducción en la entrada mientras la salida permanece constante, o bien con un incremento en la salida mientras la entrada permanece constante. Ambas formas representan una mejora en la productividad. En el sentido económico, las entradas son mano de obra, capital y administración integrados en un sistema de producción. 
La administración crea este sistema de producción, el cual proporciona la conversión de entradas en salidas. Las salidas son bienes y servicios que incluyen artículos tan diversos como pistolas, mantequilla, educación, sistemas judiciales mejorados y centros turísticos para esquiar. 
La producción es la elaboración de bienes y servicios. Una producción alta sólo puede implicar que más personas están trabajando y que los niveles de empleo son altos (bajo desempleo), pero no implica necesariamente una productividad alta. 
La medición de la productividad es una forma excelente de evaluar la capacidad de un país para proporcionar una mejora en el estándar de vida de su población. Sólo mediante el incremento de la productividad puede mejorarse el estándar de vida. Aún más, sólo a través de los incrementos en la productividad pueden la mano de obra, el capital y la administración recibir pagos adicionales. 
Si los rendimientos sobre mano de obra, capital y administración aumentan sin incrementar la productividad, los precios suben. Por otra parte,los precios reciben una presión a la baja cuando la productividad se incrementa, debido a que se produce más con los mismos recursos. 
Los beneficios del incremento en la productividad se ilustran en el ejemplo de “Mejora de la productividad en Starbucks”.

“Éste es un juego de segundos...”, dice Silva Peterson, la encargada de ahorrar segundos en Starbucks. Su equipo de 10 analistas se está preguntando constantemente: “¿Cómo podemos quitarle tiempo a esto?”. El análisis de Peterson sugirió que había algunas oportunidades evidentes. Primero, dejar de pedir firmas de autorización en compras con tarjeta de crédito por menos de $25. Esto le quitó 8 segundos al tiempo de transacción en la caja registradora. Luego los analistas notaron que la bebida fría más grande de Starbucks, el tamaño Venti, necesitaba dos movimientos de flexión y excavación para obtener hielo suficiente. La cuchara era demasiado pequeña. El rediseño de la cuchara proporcionó la cantidad adecuada en un movimiento y le quitó 14 segundos al tiempo promedio de un minuto. En tercer lugar estuvieron las nuevas máquinas para café exprés; con apretar un botón, las máquinas muelen los granos de café y lo cuelan. Esto permitió al servidor,
llamado “barista” en el vocabulario de Starbucks, hacer otras cosas. Los ahorros: aproximadamente 12 segundos por taza de café exprés. Como resultado, las mejoras en las operaciones de los locales de Starbucks han aumentado el volumen promedio anual de cerca de $200,000 hasta alrededor de $940,000 en los últimos 6 años. Esta es una mejora del 27% en la productividad —aproximadamente un 4.5% por año—. En la industria de los servicios, un aumento del 4.5% al año es muy deseable. Fuentes:The Wall Street Journal (12 de abril de 2005): B2:B7; Knight Ridder Tribune Business News (25 de julio de 2003):1; www.finfacts.com, 6 de octubre de 2005.

martes, 19 de julio de 2016

Libro "A todo Vapor" por Kenneth H. Blanchard


La expresión a todo vapor se remonta a la época de los barcos de vapor, y significaba que los poderosos buques navegaban a plena potencia. 

En la actualidad, a todo vapor quiere decir que la persona tiene una claridad tal acerca de su propósito y está tan comprometida con él, tan convencida de su importancia y tan segura de su capacidad para lograrlo, que puede emprender acciones decisivas pese a los obstáculos que se interpongan en su camino. 
En este libro describe el efecto de tener una visión clara, saber quién es uno, hacia dónde se dirige y qué le servirá de guía en el trayecto.
Para que las empresas tengan fuerza plena, es preciso que sus líderes sepan cómo formular una visión seductora que tenga en cuenta las expectativas y los sueños de los miembros de la organización.
El liderazgo implica dirigirse hacia alguna parte. Si no se pone al servicio de una visión compartida, terminará por servir únicamente a quien lo ejerce.
El principal obstáculo que impide que la mayor parte de los gerentes sean grandes líderes es la falta de una visión clara a la cual dedicar sus esfuerzos.
Menos del 10% de las organizaciones tienen un propósito claro, en pocas palabras, no tenían una idea clara de hacia dónde estaban tratando de dirigir a su gente.
Casi todos los líderes y empresarios con quienes conversamos están de acuerdo con que la visión es importante. Saben que sin una visión clara se ven abrumados por exigencias de tiempo que pueden desviarlos de sus propósitos y hacerlos desperdiciar mucha energía. Reconocen el efecto negativo de la falta de visión, pero no saben muy bien cómo formular una.
En muchas empresas en donde sí existe una declaración de visión, ésta puede incluso terminar por desanimar a muchos. Quizás esté enmarcada y colgada en las oficinas, pero no ofrece ninguna orientación o, peor aún, no tiene nada que ver con la manera como se manejan las cosas en la realidad.
Si usted nunca ha tenido una visión o si ha participado en un esfuerzo fallido para formular una, este libro le servirá de ayuda y en la presentación siguiente se resumen las claves más importantes.

jueves, 7 de julio de 2016

¿Cómo ser más productivo?


La productividad personal puede ser algo tan amplio y el significado de ser productivo tan distinto para cada persona que es complicado llegar a una definición suficientemente genérica como para que sea universal para todos.
En cualquier caso, se puede definir productividad como la relación entre los resultados y el tiempo utilizado para obtenerlos: cuanto menor sea el tiempo que lleve obtener el resultado deseado, más productivo es el sistema. 
En realidad, según la Wikipedia, la productividad debe ser definida como el indicador de eficiencia que relaciona la cantidad de recursos utilizados con la cantidad de producción obtenida, pero es una definición un poco más compleja como para aplicarla a nivel de productividad personal.
Cabe destacar que hablamos de resultado deseado, o sea que la productividad no solamente se refiere al hecho de hacer, sino también al hecho de definir qué resultado deseado estamos buscando, de forma que podamos optimizar el proceso para conseguir llegar a ese resultado deseado.
Ya tenemos una idea de qué es la productividad personal, así que mediante esta definición podemos ir un poco más lejos y preguntarnos qué significa ser productivo.
¿Qué es la productividad personal? ¿Qué significa ser productivo?
¿Qué significa ser productivo? Es una pregunta muy sencilla… con respuesta muy complicada. De hecho, seguro que tiene millones de respuestas distintas, una distinta para cada persona, tu definición seguro que será distinta a la mía. En cualquier caso, voy a aprovechar este momento para hacer un poco de reflexión e intentar definir qué significa para mi ser productivo.
Para muchas personas, ser productivo representa saber gestionar su tiempo: aprovecharlo al máximo, distribuirlo de la forma adecuada entre tareas o proyectos, optimizar el uso del tiempo. Bajo otro punto de vista, nada más alejado de la realidad: el tiempo no puede gestionarse, todos tenemos 24 horas al día y por muy bien que lo hagamos y por mucho que nos esforcemos… seguiremos teniendo 24 horas al día.
Saberte gestionar a ti mismo
¿Qué significa la productividad personal? ¿Qué es ser productivo? Significa sabernos gestionar a nosotros mismos. Eso implica muchas cosas: tener claro qué quieres y cómo lo quieres, comprometerte con las cosas que realmente te interesan y saber escoger qué hacer en cada momento según cómo estás y según tus prioridades… en definitiva, y como he dicho, saberte gestionar a ti mismo.
En muchas ocasiones se habla de productividad con trucos sobre cómo aprovechar mejor el tiempo, cómo gestionar las interrupciones, cómo poner fechas límites para terminar las cosas con la suficiente antelación… Todo esto es muy bonito, pero lo que realmente es significativo es que tengas la suficiente perspectiva como para saber qué es importante y qué no lo es para ti. Estoy seguro que a veces haces cosas que no son importantes por el simple hecho de que crees que tienes que hacerlas, y muchas otras veces las haces porque son importantes para otras personas… pero no para ti.

Y ahí también entra la conveniencia de saber la diferencia entre urgente e importante: no siempre son fáciles de detectar las cosas urgentes que no son importantes, así que una parte esencial de la productividad es que aprendas esa diferencia y, especialmente, aprendas a detectarla en tu día a día cuando escoges qué vas a hacer en cada momento.
Preparar bien las cosas importantes
Para ser productivo, tienes que aprender a preparar bien las cosas importantes que tienes que hacer, con la suficiente antelación, de forma que cuando tienes que hacer la tarea concreta ya tienes todo lo necesario para poder hacerla, de forma rápida, eficaz y eficiente. Para poder conseguir esto, por supuesto, es muy importante que tengas claras tus prioridades.
Por lo tanto, ¿qué significa ser productivo? Es importante tener en cuenta que la productividad es un camino, no un destino. Uno no llega nunca a ser 100% productivo, siempre puede seguir mejorando, seguir andando hacia sus objetivos vitales… siempre y cuando tengas claro cual es tu visión de vida y cuáles son tus principios, claro está.

Hace pocas semanas leímos el ebook “Productividad Personal en una Semana” de Jerónimo Sánchez. Nos gustó mucho su filosofía sobre la productividad y en breves líneas (a modo de tips) queríamos contarte las mejores ideas que extrajimos de su libro y algunas que nos vienen a la cabeza para ayudarte a mejorar tu productividad en poco días. Eso sí, si tu mismo te lo propones.


“La productividad no tiene nada que ver con gestionar el tiempo, es organizarte de tal forma que puedas alcanzar tus metas fácilmente sin estrés”
El primer día tienes que pararte a pensar en tu método de organización ¿No llegas a las fechas límite? ¿Sientes estrés por la cantidad de compromisos ineludibles? ¿Tus jornadas son de más de 10 horas? Para poner en orden tu vida laboral y personal debes ser flexible ante los cambios inesperados en tu agenda, comprometido y constante a la hora de seguir los pasos que te contamos a continuación.



Anota en un hoja o en tu aplicación para gestionar tu agenda de trabajo favorita todas las tareas que tienes pendientes, tanto laborales como personales. Tómate un tiempo y anota todas las ideas que se te pasen por la cabeza. Quizá sean 10, 20, 30 o más ideas, no importa, regístralo todo, incluso aquellas actividades o hobbies que te gustaría hacer algún día pero que no tienes tiempo de hacer.

Recuperar o capturar una idea te dará la oportunidad de decidir más adelante si realmente es buena, si la vas a poner en práctica ahora o después, o que pasos tendrás que dar para llevarlas a cabo.


Llega el momento de ordenar y priorizar todas estas tareas, ideas y eventos pendientes. Para ello debes preguntarte: ¿Qué es exactamente lo que hay que hacer? ¿Quién debe hacerlo? ¿Cuándo debe llevarse a cabo? 
Ahora crea carpetas para cada temática, ya sea en tu ordenador, aplicación móvil o tablet. Ten pocas carpetas de primer nivel y coloca todo lo demás dentro de ellas. A continuación asigna una fecha a cada actividad, puedes utilizar cualquier calendario para ello (agenda de papel, Google Calendar, Outlook Calendar, ICalendar, etc)
Si tienes planes o actividades que te gustaría hacer en un futuro, no lo anotes en el calendario, crea una carpeta “Algún Día” para guardarlas.


Planifica a grandes rasgos tu semana, y cada día a primera hora revista lo que tienes por hacer. No seas demasiado rígido con tu agenda y deja espacio para eventos, reuniones imprevistas, llamadas… La clave es ser flexible en todo momento.


La técnica pomodoro puede venirte muy bien para no distraerte. Consiste en asignar a las tareas periodos de 30 minutos con 2-3 minutos de descanso. Durante los 30 minutos no podrás dedicarte a otra tarea ni enfocar tu pensamiento a otras cosas que no sea lo que estás llevando a cabo.

¿Has cumplido los objetivos que te habías planteado? Al final del día dedica un par de minutos a revisar lo realizado. Una vez a la semana – por ejemplo los viernes – puedes hacer una revisión general, anotar lo que quedó pendiente y actualizar tus listas y calendario. 
¿Cómo están tus carpetas de cosas por hacer? ¿Te olvidaste de alguna tarea importante? Anótala como prioritaria para la siguiente semana.
Intenta distribuir las tareas clave lo más pronto posible a lo largo del día, preferiblemente a primera hora de la mañana


Los peores ladrones son los del tiempo. Las llamadas, el correo electrónico, las reuniones que se alargan, las consultas, las redes sociales… Aprende a decir que “NO” a estas interrupciones si no son prioritarias. Algunas tareas podrás posponerlas, acortarlas y otras incluso delegarlas.


Es importante que identifiques tus áreas de responsabilidad no solo en el ámbito, también en tu vida personal. Si das demasiado tiempo a tu trabajo, tu vida personal se quedará coja. Date un tiempo para tu desarrollo personal, tu familia y amigos. Al fin y al cabo solo se vive una vez. 
Fíjarse metas a medio y largo plazo te permitirán saber mejor hasta donde quieres llegar. Si haces listas para ir a la compra, ¿por qué no hacer listas para saber lo que quieres en tu vida? Las metas te ayudarán a tomar decisiones importantes sin salirte de lo que realmente quieres para ti.


lunes, 16 de mayo de 2016

Cinco pasos para hacer presentaciones exitosas según Steve Jobs


1. Prepara la “presentación del billón de dólares”

Se dice que cada producto Apple está diseñado para obtener un billón de dólares de ganancias. Steve Jobs lo sabía y nunca olvidó que sus presentaciones para empresarios fueron una parte vital de su plan de marketing. Por eso preparaba cada presentación como si de ella dependiera ganar un billón de dólares.

2. Cuenta una historia con emoción (storytelling)

Las presentaciones de Steve Jobs nunca fueron aburridas, porque él no definía conceptos ni intentaba convencer al público con frases. Él contaba historias, ponía en práctica el storytelling. Sus intervenciones parecían más una interesante charla con amigos que un discurso corporativo. Recurre a anécdotas personales o casos de la vida real que apoyen tus ideas.

3. Toma como referencia el estilo Twitter

El diseño Apple es sinónimo de “menos es más”. Obviamente las ayudas visuales de las presentaciones de Steve Jobs también tenían que seguir este estilo minimalista. Las fotografías y esquemas son los protagonistas, acompañados de frases cortas y contundentes.

Toma nota: ¿Puedes resumir lo que estás pensando en 140 caracteres?

4. Sigue la regla de los 10 minutos

Está demostrado que el cerebro se cansa después de 10 minutos de atención. Es decir, sin importar lo bueno que sea un conferencista, es normal que la audiencia se distraiga. Sin embargo, las presentaciones de Steve Jobs duraban cerca de una hora y media. ¿Cómo lograba mantener la atención de su público?

Respuesta: Cada 10 o 15 minutos, él interrumpía lo que estaba diciendo para mostrar un video, una demostración o una intervención de un invitado.

5. Cierra con broche de oro

Jobs concluía sus presentaciones con “una cosa adicional”, que por lo general era un abrebocas de un nuevo producto, software o aplicación, para dejar al público maravillado y con altas expectativas. La famosa frase “Siempre déjalos queriendo más”, cobraba vital importancia.

En el siguiente vídeo observaremos las técnicas de Steven Jobs: 
- Establecer el Tema
- Proporciona el Contorno
- Abre y cierra cada sección con una transición clara
- Demuestra Entusiasmo
Usa palabras como: Extraordinario, Increíble, Asombroso, Fascinante, Impresionante, Etc.
- Vende una Experiencia
- Que la Presentación se muy Visual
- Dales un Show
- Identifica y Construye tu momento mas Memorables
- Pasar el tiempo Ensayando
- Dar a la Audiencia una Ventaja añadida antes de marcharte



jueves, 5 de mayo de 2016

Resolución de Problemas



La palabra “problema” es recurrente en nuestras conversaciones, aparece permanentemente en los medios de comunicación y Google te devuelve más de 500 millones de resultados cuando la incluimos en su herramienta de búsqueda. Incluso se usa más que la tan manejada palabra “Crisis”. 

Todos utilizamos el concepto y todos queremos evitar que aparezcan problemas en nuestras vidas, trabajos, comunidades, etc. Eso es imposible, los problemas son intrínsecos a nuestras actividades vitales y derivados de la creciente complejidad social. A mayor complejidad de las relaciones y sistemas sociales mayor complejidad de los problemas que se surgen y por tanto mayor dificultad para resolverlos. 

En este módulo aprenderemos cómo analizar y resolver problemas de la forma más científica posible. 

¿Qué es un problema?

Si acudimos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua nos ofrece las siguientes acepciones: 

Problema. (Del lat. problēma, y este del gr. πρόβλημα).

1. m. Cuestión que se trata de aclarar.

2. m. Proposición o dificultad de solución dudosa.

3. m. Conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin.

4. m. Disgusto, preocupación. U. m. en pl. Mi hijo solo da problemas.

5. m. Planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtenerse a través de métodos científicos.

(Fuente diccionario de la Real Academia Española de la Lengua www.rae.es

Todas son interesantes pero nosotros nos fijaremos en la 3 y en la 5 partiendo de que en este módulo consideraremos problemas aquellas situaciones no deseables o necesidades no satisfechas, circunstancias perjudiciales o con potencial lesivo de nuestros intereses o de nuestro grupo, que podemos abordar mediante planes de acción individuales o colectivos. Este módulo atiende, pues, a los problemas que constituyen un obstáculo para la productividad personal o de la entidad, grupo o empresa en la que nos integramos y no nos fijamos en aquellas cuestiones de índole grave como catástrofes naturales, desgracias personales o sociales, etc.

Consideramos los problemas como oportunidades para que, una vez resueltos, podamos obtener aprendizajes relevantes que nos conduzcan a un proceso de mejora personal o grupal. Y por último es oportuno resaltar que problema es todo aquello solucionable. Si no tiene solución no podemos llamarlo problema. 

“No importa el problema, importa la solución”.

Problemas con los problemas

En muchas ocasiones, el peor problema es desconocer la existencia o el alcance de los problemas. Como siempre la ignorancia es el peor de los males que pueden afectarnos. Destacamos las siguientes situaciones:

Ignorar la existencia de un problema. La falta de previsión hace que los problemas aparezcan de forma inesperada y quizá de una forma más dañina. Hablaremos más tarde de cómo pueden preverse los problemas. 

Conociendo que hay un problema no identificarlo con claridad. La falta de reflexión adecuada puede impedir el aislamiento del problema importante y urgente. Este, generalmente, aparece con otros no tan relevantes. 

No aislar las causas principales del problema. Los problemas pueden tener múltiples causas, algunas más relevantes que otras, pero para manejar la situación es preciso definir aquellas más importantes. 

No acotar el problema dentro de límites manejables. Para solucionar el problema es preciso generar un plan de acción realista, con objetivos, recursos y cronograma claros. 

Parchear el problema con soluciones parciales. Se produce cuando nuestra acción no está bien orientada y de alguna manera corremos al ritmo que nos imponen las circunstancias sin tomar la iniciativa. En este caso se actúa sobre los efectos del problema pero no sobre las causas. 

La dificultad de identificación o percepción temprana de los problemas deriva en muchos casos de bloqueos mentales, socioculturales, conceptuales, psicológicos o emocionales que velan nuestra capacidad de anticipación a los riesgos que devienen en problemas. Estos bloqueos pueden superarse con la utilización de metodologías de análisis y resolución de problemas, es decir, entrenando nuestra mente para la anticipación, el análisis y la planificación de respuestas frente a circunstancias negativas. 

Actitudes ante los problemas

Podemos distinguir entre la actitud negativa y la positiva. La primera consiste en la negación del problema, la ignorancia consciente, el desmoronamiento o abatimiento, la inacción. Esta actitud no ayuda al arreglo del problema. La segunda no implica que deseemos los problemas sino que, conociendo que suelen aparecer, mantenemos una predisposición a afrontarlos. Esta actitud nos hace pensar incluso que de los problemas vencidos pueden obtenerse aprendizajes diversos y crecimiento personal u organizacional. 

Por otra parte también podemos distinguir entre actitud proactiva, la que pretende llevar la iniciativa y actitudes reactivas en las que las respuestas vienen con posterioridad a la evidencia del problema y prácticamente a “remolque” del mismo.

Problemas simples y problemas complejos

Un problema simple tiene las siguientes características:

  • Una causa lleva aparejada un efecto que siempre es idéntico si se dan las mismas condiciones. 
  • Hay una sola causa que puede ser aislada. 
  • Si se suprime la causa se elimina el efecto. Si se incrementa la causa se incrementa el efecto. 
  • Un problema complejo tiene características antagónicas:
  • Múltiples causas generan un efecto único o bien efectos diversos.
  • En condiciones similares las causas pueden provocar efectos diferentes.
  • Los efectos pueden retroalimentar las causas. 
  • La relación lineal causa efecto no se cumple de forma inequívoca.

Los problemas complejos son, en muchas ocasiones, de difícil identificación. Y que no sea percibido por todos o por aquellos que deben manejarlo no hace sino agravar la situación. Los problemas suelen mantenerse en forma latente, en un proceso de incubación oculta. Un problema en estado “larvario” es lo que se denomina un riesgo. 

Los riesgos como problemas futuros

Un riesgo es un evento o condición incierta que, de producirse, tiene un efecto positivo o negativo que se traduce, generalmente, en un impacto de tipo económico, personal, organizacional, etc. Esta definición adoptada de la manejada en la dirección de proyectos viene a resaltar los siguientes elementos:

Incertidumbre: La ausencia de certeza de que el riesgo vaya a manifestarse. Si un evento futuro es cierto no constituirá por tanto un riesgo. 

Previsibilidad: Hay riesgos previsibles y otros imprevisibles. Por ejemplo, que llueva en abril es previsible pero no tenemos certeza previa de que vaya a producirse, que se produzca un terremoto es imprevisible salvo que se actúe en zonas de gran actividad sísmica. Los riesgos no conocidos o imprevisibles son difíciles de gestionar. 

Probabilidad: Es la posibilidad de que el riesgo pueda ocurrir. 

Impacto: Consecuencias de diverso tipo que puede originar el cumplimiento del evento incierto. 

Frecuencia: Número de veces que puede manifestarse un riesgo.

A los efectos de este módulo un problema es la materialización de un riesgo con un impacto negativo. En la dirección de proyectos se dice que es mucho más eficaz y eficiente controlar los riesgos que solucionar los problemas. 

La gestión de riesgos conlleva las siguientes actividades: 

  • Identificación de riesgos: Se realiza un listado de cuáles son los riesgos previsibles, causas que los pueden originar y ámbito en el que pueden impactar. 
  • Identificación de los “triggers” o disparadores que son señales de que el riesgo se ha producido o está a punto de producirse. 
  • Análisis cuantitativo. Se realiza una ponderación numérica del efecto de los riesgos lo que permite la toma de decisiones 
Las respuestas a los riesgos entran en las siguientes estrategias:

  • Eliminación: Se evita la amenaza eliminando su causa
  • Transferencia: Se traspasa la consecuencia de un riesgo a un tercero. Un ejemplo de esta estrategia es la contratación de seguros que compensan al tomador en caso de que el riesgo se haga cierto. 
  • Mitigación: Esta estrategia busca reducir la probabilidad o la consecuencia del riesgo. 
  • Aceptación: En este caso no se presenta oposición al riesgo y se admite su impacto. Es así cuando las consecuencias del cumplimiento del riesgo son menos gravosas que las medidas para eliminarlo, transferirlo o mitigarlo. 
Un plan de acción contra los riesgos básicamente contendrá los siguientes puntos:

  • Identificación del riesgo.
  • Objetivo personal o grupal al que afecta.
  • Estrategia adoptada (Eliminación, transferencia, mitigación o aceptación).
  • Acciones previstas
  • Responsable de la gestión del riesgo (en caso de proyectos colectivos) 
La gestión de los riesgos con este método señalado evita que se conviertan en problemas de una forma inesperada, también permite que de producirse hayamos previsto estrategias adecuadas para mitigar el impacto. 

“Prevenir es mejor que curar”. 

Estilos de resolución de problemas

Existen tres vías básicas o maneras de resolver problemas que reflejan tres tipos de inteligencia útiles para ese cometido.

Práctica:

La inteligencia práctica, la pragmática puesta a disposición de la resolución de problemas apela a la acción, a la intuición y a la resolución rápida de problemas cotidianos. Un ejemplo clásico de la resolución de problemas es el mito sobre cómo Alejandro resolvió el nudo Gordiano. Muchas veces la solución tajante, y en este caso nunca mejor dicho, es la más adecuada. En estos casos la búsqueda de la solución práctica elimina la respuesta emocional. 

Creativa:

La inteligencia creativa, la imaginación para resolver problemas complejos apela a la búsqueda de soluciones novedosas, al pensamiento lateral, a la eliminación de restricciones mentales, a la superación de los límites que, en ocasiones, impone nuestro raciocinio, a la eliminación de prejuicios, de la autocensura y en definitiva a la apertura de mente. 

Para obtener soluciones creativas a los problemas es preciso seguir algunos pasos básicos:

Observar con curiosidad: Para ello es preciso recoger y entender todos los detalles del problema. Que no quede una arista del problema sin analizar.

Cuestionar el status quo: Se deben formular preguntas que cuestionen tanto el problema en sí y sus causas como la forma en que se analiza.

Liberar el pensamiento: En este momento se liberan las ideas, se formulan listas de soluciones que incluyan un abanico amplio que vayan desde lo más irracional y loco a lo racional y esperado. 

Tomar distancia del problema: Es preciso en muchas ocasiones alejarse del problema, enfriar la mente para luego volver a la proposición de soluciones con más frescura.

Escoger la solución más útil: Entre las muchas vías de solución que habrán aparecido, algunas descabelladas, otras no tanto, aparecerá alguna factible y adecuada para resolver el problema que tenemos entre manos. 

Analítica:

La inteligencia analítica recurre al planteamiento de preguntas y la búsqueda de buenas respuestas, se basa en la lógica y el razonamiento. Los pasos habituales son los siguientes:

1.- Identificación y selección del problema.

2.- Análisis del problema.

3.- Generación de soluciones potenciales.

4.- Selección y planificación de la solución.

5.- Implementación de la solución

6.- Evaluación de la solución

¿Cómo te mantienes a flote?



¿Como mantenerse a flote? En medio de la tormenta perfecta: dudas, negativas, inseguridades, miedo a no estar a la altura, a equivocarte, a que no lleguen los resultados…

Todos, unos más y otros menos, nos enfrentamos en nuestro día a día, si no a la tormenta perfecta, a cierta marejadilla que nos puede provocar un pedo marino de aúpa. La reacción normal sería mandar la travesía a tomar viento (nunca mejor dicho…) , pero yo me pregunto ¿por qué no abandono? ¿qué es lo que hace que no tire la toalla, y me arroje al mar para llegar a la orilla y olvidar, de una vez por todas esta tediosa ruta?

Hay muchas cosas que me vienen a la cabeza, pero la más importante de todas, no sale de ahí, no es mental, sino visceral… tiene que ver con las sensaciones, con lo que siento, con lo que mi cuerpo sabe y mi cabeza no es capaz de traducir a palabras… Tiene que ver con una convicción profunda que sale de mis entrañas, y que hace que tenga claro que esto es lo que quiero hacer. Lo sé… no me preguntes por qué, porque no tengo ni idea, pero sé que lo sé, y no es un juego de palabras.

Esto es lo que me mantiene a flote, esa “claridad visceral” de sentir que estoy donde quiero estar y de hacer lo que quiero hacer. Y he de reconocer que me siento un auténtico privilegiado por contar con ella como compi de viaje.

¿Qué por qué? Pues porque sinceramente, creo que es lo más difícil de obtener. Descubrir eso que te hace vibrar por dentro, cuando no eres de esos que tienes una vocación precoz que te da claridad sobre tus talentos innatos y te lleva en volandas cual viaje al País de Nunca Jamás, hacia tu mágico destino personal y profesional, es todo un lujazo.

Sobre todo porque me considero un tipo normal y corriente… Más bien un poco rarito, ya que soy de esos que se comen mucho la cabeza, y no soy yo el que lo dice, como ejemplo, el del otro día que iba yo tan a gusto con mis hijos de camino al colegio, y me encontré con una persona que me dijo “tío cómo mola tu web, pero te rayas un poco la cabeza con tus artículos”, mientras esbozaba una media sonrisa que no sabría cómo interpretar (se me ocurren varias opciones, pero voy a dejar a mi fantasía por esta vez encerrada en el cajón). En fin…

Pero bueno, al tajo, que me disperso… Hablaba de visceralidades, y de éstas no se vive, lo sé… Alguien dijo una vez que el éxito es 1% de inspiración, 99% transpiración, y si bien es cierto la transpiración implica trabajo, esfuerzo y sacrificio diario, no lo es menos que la perspectiva de ese 99% es radicalmente distinta cuando has encontrado la inspiración, aunque sólo suponga un ridículo e insignificante 1%, ya que tiene la curiosa y maravillosa capacidad de convertir el esfuerzo en algo placentero, en una suerte de masoquismo virtuoso, que hace que necesites ponerte límites, ya que si por ti fuera estarías “24h non-stop”…

He encontrado muchas formas de desarrollar mi “flotabilidad”, a modo de pequeños “anclajes” que me llevan a un lugar especial, como por ejemplo, cuando me pongo, al final de la jornada a todo volumen el tema central de la peli Gravity (Steven Price – Gravity), o cuando me da por cerrar los ojos y hacer un ejercicio en el que “visualizo” mi evolución personal y profesional de los últimos años, o en los momentos en los que me pongo a leer o escuchar este maravilloso poema de William Ernest Henley que aparece en “Invictus”.

Y tú, ¿cómo te mantienes a flote?



viernes, 26 de febrero de 2016

La fórmula del emprendedor




¿Qué es ser emprendedor?

Se denomina emprendedora a aquella persona que identifica una oportunidad y organiza los recursos necesarios para cogerla. De hecho, en la etimología de la palabra se encuentra la voz latinaprendĕre que significa literalmente coger o tomar. Es habitual emplear este término para designar a una «persona que crea una empresa» o que encuentra una oportunidad de negocio, o a alguien quien empieza un proyecto por su propia iniciativa.

Pero, yendo mas allá, emprendimiento es aquella actitud y aptitud de la persona que le permite emprender nuevos retos, nuevos proyectos; es lo que le permite avanzar un paso mas, ir mas allá de donde ya ha llegado. Es lo que hace que una persona esté insatisfecha con lo que es y lo que ha logrado, y como consecuencia de ello, quiera alcanzar mayores logros.
Por ello, el concepto de emprendedor está irremediablemente atado a la idea de innovación y riesgo por parte de alguien que cree en sus ideas y que es capaz de llevarlas a cabo, de encontrar la manera de materializar sus sueños.
¿El emprendedor nace o se hace? 
– Las capacidades inherentes se pueden potenciar con el aprendizaje. 
– De la idea a la acción. 
– Emprendedor es aquel que lanza un proyecto y lo lleva hasta el fin de un ciclo.
Palabras clave: 
• Idea, riesgo, cambio, valor, pasión,compromiso, transferencia o venta,..… 
Otras variantes: 

Referencia Bibliográfica ¿Qué es ser emprendedor?

lunes, 18 de enero de 2016

La Historia del Agua Embotellada


Los estadounidenses compran más de medio millón de botellas de agua cada semana. Poniendo las botellas en fila se podría rodear la tierra

viernes, 15 de enero de 2016

Los Mandamientos de Steve Jobs para Emprendedores




Steve Jobs nació en San Francisco, California, 24 de febrero de 1955 y falleció en Palo Alto, California, 5 de octubre de 2011, fue un empresario y magnate de los negocios del sector informático y de la industria del entretenimiento estadounidense. 


Al hablar de Steve Jobs se debe reconocer que es un emprendedor en todo el sentido de la palabra. Su pasión y liderazgo le permitieron crear la empresa más innovadora, rentable y valiosa de los últimos tiempos.

Su visión y sus ideas fueron capaces de revolucionar la industria tecnológica en varias oportunidades, y gracias a su determinación logró literalmente cambiar el mundo a través de Apple y otras compañías a las que dedico la mayor parte de su vida.

No cabe duda de que Steve fue un gran empresario, no por nada ostenta el titulo de ser "el emprendedor más importante de la historia", y actualmente es un modelo de referencia para millones de emprendedores que esperan impactar el mundo de la misma manera que lo hizo él en sus 56 años de vida.

Como un pequeño homenaje a este destacado personaje, en fontacto.com han elaborado un especial con los 10 mandamientos que hicieron de Steve Jobs un emprendedor exitoso. Grandes principios que se convierten en todo un manual para emprendedores que deseen impactar el mundo con sus ideas tal y como lo hizo Steve

Mandamiento # 1. Hacer lo que te apasiona


Mandamiento # 2. Seguir a tu intuición


Mandamiento # 3. Investigar, observar, aprender


Mandamiento # 4. Fichar a los mejores


Mandamiento # 5. Arriesgar por tu idea



Mandamiento # 6. Seducir a tus trabajadores y socios


Mandamiento # 7. Mantener una plantilla reducida


Mandamiento # 8. La calidad como religión


Mandamiento # 9. Aprender del fracaso


Mandamiento # 10. El momento es ahora